Desbandada del equipo de riesgos de Sareb para vender su herramienta de valoración
QUERÍAN CREAR UNA FILIAL AL 50% CON EL BANCO MALO
Nueva convulsión en el banco malo. El equipo de riesgos se ha marchado ante la negativa de su consejo de crear una filial al 50% para comercializar su herramienta de valoración
La salida de parte del equipo de riesgos de Sareb (siete personas, tres de ellas empleadas directas y el resto subcontratadas) es la consecuencia del éxito de la herramienta de valoración de inmuebles, llamada Atlas, que han desarrollado para el banco malo. Esta aplicación suscitó el interés de algunas entidades financieras, como el Popular, y llevó a este equipo a plantear al presidente de Sareb, Jaime Echegoyen, la creación de una sociedad al 50% para comercializar la herramienta a terceros.
Según fuentes cercanas a la situación, Echegoyen vio la idea inicialmente con buenos ojos, ya que abría una nueva vía de ingresos que Sareb necesita como sea, dadas las fuertes pérdidas acumuladas en sus primeros años de vida. Por ello, planteó la posibilidad al consejo, pero se encontró con el rechazo mayoritario del órgano de gobierno por el precedente que suponía, ya que abría la veda a que cualquier empleado con una buena idea planteara la creación de una filial y que Sareb acabara teniendo multitud de sociedades a medias con sus empleados.
Este rechazo provocó el enfrentamiento con este equipo, que amenazó con irse con el aplicativo si no se aceptaban su proyecto. La respuesta fue acusarles de querer lucrarse a costa de una herramienta que habían desarrollado para Sareb con los recursos de Sareb, lo que provocó un ambiente irrespirable en el seno de la sociedad que finalmente se ha resuelto con la salida del equipo.
Todavía se mantiene en su puesto su jefe, Roberto Knop, pero las fuentes consultadas aseguran que su situación es muy difícil, por lo que no sería extraño que también abandone el barco en breve. De momento, está embarcado en un proceso de selección para sustituir a los empleados que han salido.
Artículo de Eduardo Segovia y Carlos Hernánz en El Confidencial
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